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Podcast de Tango
desde Buenos Aires
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Aquí podran encontrar
breves biografías o reseñas de los Personajes
que construyeron nuestra Historia Tanguera: Intérpretes, Poetas,
Autores y Compositores.
Desde Tango City Tour,
nuestro objetivo es hacerles llegar no sólo las voces y el talento
de quienes hicieron y hacen nuestra Cultura, sino información
que aporte datos al trabajo profesional de nuestros Artistas.
Bajo la indicación: Podcast
# -- encontrarán el link a programas emitidos con temas
interpretados por el Artista seleccionado.
En varios programas dedicamos
espacios especiales a nuestros Intérpretes. Están señalados
con: (especial)
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Tango
City Tour
Intérpretes de nuestra música
Baltar, Amelita

Desde sus comienzos como cantante folklórica, AMELITA BALTAR
se destacó por su originalísima voz y el especial temperamento
dramático que le da a sus interpretaciones. Después de grabar
su primer disco como solista de folklore en 1968, obtiene
el primer premio en el Festival Nacional del Disco que se
realizó en Mar del Plata.
En 1968 es escuchada por ASTOR PIAZZOLLA quien la elige
para interpretar la operita "MARIA DE BUENOS AIRES",
obra que compusiera con HORACIO FERRER.
Este espectáculo que luego se convirtió en disco, fue el
comienzo de una larga y fructífera unión. Piazzolla-Ferrer
encontraron en AMELITA BALTAR, la intérprete ideal, quien
estreno mas de treinta de composiciones que marcaron una
época en la historia de la música popular argentina y que
llegó a su máxima expresión con "BALADA PARA UN LOCO".
La cantante Amelita Baltar fue declarada "Personalidad
Destacada de la Cultura", durante un acto que se desarrolló
el miércoles 20 de julio de 2005 en el Salón Dorado "Hipólito
Yrigoyen" de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires. Amelita Baltar, fue protagonista de una etapa
etapa fundamental del tango, cuando interpretó las canciones
escritas por Astor Piazzolla y Horacio Ferrer en los años
60 (entre ellas la popular "Balada para un loco",
"Chiquilín de Bachín" y "Balada para mi muerte")
publicó su último trabajo como solista en 2001: "Amelita
de todos los tangos".
sitio oficial: www.amelitabaltar.com.ar
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Blázquez, Eladia

Nací artista. A los ochos años, ya era profesional. Cantaba,
tocaba la guitarra y el piano de oído. Al poco tiempo comencé
a componer, sin darle todavía demasiada importancia.
Llegando a mi juventud, se perfiló la creación de una manera
más contundente.
Grabé en diferentes épocas y en diferentes géneros, pero
no tanto, considerando que tengo alrededor de 300 temas
propios. Pero sí, he contado con una gama diversa de intérpretes
de primera línea.
Como compuse canciones de muchos estilos, los intérpretes
también lo fueron. Primero la canción española, luego fue
la melódica y sudamericana; más tarde el folklore y finalmente
el tango y la balada. Muchas veces me preguntaron, cómo
se produce el hecho de la creación, en mi caso, o si tengo
alguna fórmula para componer. No!. En absoluto. La creación
es un estado mágico, una fuga de la realidad. Hay momentos
en que la inspiración puede darse sin buscarla, pero no
es lo más frecuente; lo común es sentarse a trabajar para
obtener mejores resultados. Solo en dos oportunidades recuerdo
que los temas brotaron como si me los dictaran, uno fue
mi blues “Humo y alcohol” y el otro el tango “Sin piel”.
En una carrera larga como la mía, es normal que haya conocido
a muchas figuras, desde los comienzos. Cuando era niña no
podía medir lo que ellos iban a llegar a ser, ni siquiera
yo misma soñaba con llegar al 2000 actuando. Recuerdo el
viejo patio de la casona donde funcionaba Radio Argentina,
mis escapadas a la sala de ensayo para buscar melodías en
el piano con mis dedos pequeños y recuerdo a un guapísimo
jóven que me alzaba a cococho, porque le hacía gracia que
siendo tan niña mostrara tanta vocación por la música; era
Hugo del Carril.
Pero seguirá quedando en el misterio, mi vuelco al tango,
siendo hija de inmigrantes, criada en las costumbres españolas,
y nacida en el barrio sur de Avellaneda. Tal vez sea por
todo ello. Nunca fui artista de grandes “booms”, ni de éxito
fácil. Más bien todo lo contrario. Mi carrera se amasó en
el esfuerzo. Pero me di cuenta que en el tiempo, es una
condición para perdurar.
Desde hace 25 años, vengo recibiendo premios y distinciones
que mas allá del halago que me producen, marcan inexorablemente
un largo camino recorrido. Del Sitio oficial de Eladia:
http://eladiablazquez.iespana.es
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Castillo, Alberto

Nació el 7 de Diciembre de 1914 en la Capital de Buenos
Aires.
En su juventud alternó sus estudios de medicina con su pasión
por el canto.
Debutó en 1939 en la orquesta "Los Indios" de
Ricardo Tanturi.
Comenzó con el nombre de Alberto Dual y luego se lo cambió
por el actual.
Castillo se diferenciaba del estereotipo de un cantante
de tango por que gesticulaba exageradamente, también tenía
una buena afinación.
En 1944 se separó de Tanturi para formar un conjunto propio.
Con el éxito se integró a la cinematografía en películas
como "Adiós pampa mía" (1946), "El tango
vuelve a París" (1948), "Un tropezón cualquiera
da en la vida" (1949), entre otras.
Definió su vestuario con un estilo diferente.
Se lo llamó popularmente "el cantor de los cien barrios
porteños", y fue un símbolo porque quiso ser el ídolo
y representante de una clase marginada.
Pasó los ochenta, pero mantiene el rito de siempre: sube
al escenario, camina unos pasitos, estira los puños de la
camisa, se da una palmada sobre el corazón, retrocede un
paso, adelanta la pierna izquierda, avanza el cuerpo con
el cuello de la camisa abierto, la corbata con un nudo grueso
y flojo, una mano en el bolsillo, la otra haciendo bocina
junto a la boca para arrancar con su verdad: " Yo soy
parte de mi pueblo/ y a él le debo lo que soy/ hablo con
su mismo verso/ canto con su misma voz' .
Y enseguida entona: " Cien barrios porteños/ cien barrios
de amor/ cien barrios metidos/ en mi corazón..".
Nunca estudió canto: Alberto Castillo, el canto más arrabalero
que tuvo el tango, es Doctor en Medicina.
Un título que jamás lo apartó de su pasión: "Siempre
canté todas las cosas como me salían del alma.Yo mamé el
tango en la calle, en las esquinas, en los cafés y en las
sala de guardia del Hospital Alvear." Antes los cantores
de las orquestas se paraban ante el micrófono, cantaban
el estribillo y se escondían detrás del piano.
Fué el primero que empezó a caminar por todo el escenario,
a cantar con todo el cuerpo.
A Alberto Castillo siempre le gustó darle intención a los
versos, marcar las pausas, subrayar el gesto con la fuerza
de un ademán.
Fue de los primeros en vestir los fraseos con la voz, le
nació espontáneamente y le gusta que se lo reconozcan.
Cuando lo hacen, suelta la mejor de sus sonrisas y responde:
"¡Sabés qué pasa! Yo soy un bandoneón que canta."
Fuente: El Portal del Tango
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De Caro, Julio

Su carrera se desarrolló a través de cuatro actividades
principales: fue director, compositor, arreglista y violinista.
Se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación
de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que
lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes.
En 1927 grabó su primer disco. Entre sus grandes éxitos
cabe mencionar: "El malevo", "Boedo",
"Berretín", "Nobleza de arrabal", "Flores
negras", "Copacabana", "Tierra querida"
y "Sueño azul". De Caro fue de los primeros en
comprender que el destino del tango era la música -no el
baile ni la canción- y avanzó en esa dirección, hasta donde
le dio el aliento.
Julio De Caro, nacido, como Carlos Gardel un 11 de diciembre,
fue uno de los que cambió la forma de interpretar instrumentalmente
el tango. De este innovador ha dicho Luis Adolfo Sierra:
"Jerarquizó el tango en la doble dimensión, del refinamiento
artístico y del acceso a las posiciones sociales que le
eran todavía esquivas".
A los seis años, junto con sus estudios primarios, comenzaron
para Julio los de música. Las primeras lecciones le fueron
impartidas por su padre, que poseía un conservatorio y una
casa de música en los sucesivos domicilios de la familia.
Con él también tomaba clases su hermano mayor, Francisco,
con la curiosidad de que éste tocaba el violín y Julio el
piano, por imposición paterna; más tarde, cambiarían sus
instrumentos.
Julio -que a los trece años ya dictaba clases de teoría,
solfeo y violín- llevaba el tango en el alma. Y el tango
lo acercó cierta noche al Palais de Glace, cuando andaba
por los diecisiete. La idea era escuchar a Roberto Firpo,
pero los amigos que lo acompañaban hicieron conocer al famoso
pianista las virtudes musicales del jovencito, de modo que,
en cierto momento, aquél lo invitó a sumarse a su orquesta.
Ante el asombro de Firpo, el adolescente ejecutó tres contracantos
diferentes cada vez que se tocaba la primera parte de La
cumparsita. Y quiso el destino que, sentado a una de las
mesas, se encontrara nada menos que Eduardo Arolas, que
allí mismo lo contrató para integrar su cuarteto.
A raíz de la renovada forma de interpretar el tango, surgida
de la capacidad tanto del propio Julio De Caro como la del
resto de los integrantes del sexteto, nació la denominada
"Guardia Nueva" en contraposición con el anterior
periodo, llamado, desde entonces "Guardia Vieja".
Este sexteto fue su mejor agrupación y con fue él que dividió
en dos la historia de la interpretación del tango. Fuente:
Roberto Selles
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Del Carril, Hugo

Piero Bruno Hugo Fontana, tal su nombre
real, nació el 30 de noviembre de 1912, en el barrio de
Flores, en la casa ubicada en San Pedrito 256. Sus padres,
italianos de acomodada posición económica, fueron Orsolina
Argentina y Hugo Fontana, nacido en Milán y de profesión
arquitecto.
Pero a pesar de las comodidades y la vida holgada que llevaban,
la pareja se separó y el pequeño quedo a cargo de una familia
amiga formada por Francisco y Alina Faure. “Yo fui abandonado
por mis padres cuando tenía dos años y nunca los perdoné”,
recordaría años después. “Me crié de casa en casa, rodando.
Pero después cuando mis padres estuvieron mal los cuidé
hasta que murieron. Eso sí, jamás fui a visitar su tumba
porque nunca los perdoné. Yo soy así”, decía con pesar.
El joven cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional
Mariano Moreno, de donde fue expulsado por sus continuas
inasistencias. Es que se iba al bar de Culpina y Provincias
Unidas, donde concurría gente del ambiente artístico, deseoso
de probarse como cantor.
En 1927 y con apenas 15 años realizó una de sus primeras
presentaciones con los Hermanos Leguizamón, bajo el seudónimo
de Pierrot. Mientras, y para mantenerse, trabajó como operario
en una fabrica de jabón y en una cristalería. A la par incursionó
como locutor radial y “estribillista”. Por esa época viajó
a Pocitos, Uruguay, a visitar a su abuelo, el psicólogo
Orsini Bertani, expulsado de Argentina por su militancia
anarquista. Fue una despedida y un primer aprendizaje de
lo que significa ser fiel a los ideales.
En 1930 conoció a Roberto Acuña, que integraba el radioteatro
“Chispazos de tradición”, que lo llevo por primera vez a
Radio Nacional. Juntos formaron el dúo Acuña-Del Carril
que término cuatro años después cuando Acuña falleció. Depresivo,
el cantor pensó en abandonar la carrera e incluso asistió
a una escuela nocturna para estudiar taquigrafía, pero los
amigos lo instaron a continuar, y en 1935 llego a Radio
El Pueblo como solista. Su primer contrato fue por 180 pesos
mensuales.
Un año después debutó en Radio El Mundo interpretando “Guitarra,
guitarra mía”. Trabajando allí conoció a Tito Rivero, que
se transformaría en su colaborador musical permanente. Por
esa época, Del Carril rompió su noviazgo con Perla Moreno,
una actriz del momento.
En 1937 el cineasta Manuel Romero lo contrató para grabar
uno de sus tangos, “Tiempos viejos”, en la película “Los
muchachos de antes no usaban gomina”, donde actuó junto
a Enrique Serrano, Mecha Ortiz, Santiago Arrieta y Sabina
Olmos. Por entonces el sello Lumiton lo contrató para filmar
tres películas, la primera de ellas “La vuelta de Rocha”
junto a Amanda Ledesma, a la que siguió “Tres anclados en
Paris” y “Madreselva”. En esta última conoció a Ana María
Martínez, luego llamada Ana María Lynch, con la que vivió
una tormentosa relación que fue la comidilla de los sets.
Mientras su fama de galán y actor de temperamento crecían,
Del Carril participó en “La vida es un tango”, “La vida
de Carlos Gardel” y “Gente bien”.
A esa lista se sumaron: “El astro del tango”, “Confesión”,
y en 1941 batió record de taquilla con “La canción de los
barrios”, “En la luz de una estrella” y “Cuando canta el
corazón”.
Pero su ascendente carrera artística comenzaría en 1943
a mezclarse con su gran pasión: la política. Ese año filmó
“La pasión imposible” y “La piel de zapa”, y conoció al
por entonces ministro de Guerra, Juan Domingo Perón, a quien
entregó una carta del ex presidente mexicano Ávila Camacho.
En el ’45 se estreno “La cabalgata del circo”, donde Del
Carril besó a Maria Eva Duarte. “Con ella hablábamos de
muchas cosas, pero especialmente de las necesidades de la
gente humilde. Ella se sentía predispuesta a esa gente por
su origen que jamás negó”, decía el actor.
Al año siguiente en México protagonizó “Canción desesperada”
y “La noche y tu” con singular éxito. Se lució interpretando
“Compadrón”, “Che, papusa, oí” y “Pobre mi madre querida”,
leit motiv de la película que luego filmaría. Durante un
viaje a México salió a desmentir su propia muerte. El rumor,
el primero de una larga seguidilla, lo implicaba a el y
a su compañera Ana Maria Lynch, en un accidente de tránsito.
En 1949 protagonizó, dirigió y produjo “Historia del 900”,
en la que formó pareja con Sabina Olmos. Ese mismo año grabó
la ya legendaria “Marcha peronista” que le valió su consagración
definitiva. “La grabé por convicción y por pedido expreso
del General Perón, aun sabiendo que sería mas recordado
por la marchita que por los tangos que he grabado”, diría
tiempo después.
Al año siguiente protagonizó “El último payador” personificando
a José Betinotti. En 1952, con “Las aguas bajan turbias”
alcanzó el mayor suceso de su vasta filmografía. El guión
pertenecía al militante comunista Alfredo Varela, que desde
la cárcel colaboró con la adaptación. Pero el hombre fuerte
de la censura Raúl Alejandro Apold, secretario de Prensa
y Difusión, prohibió que Del Carril cantara en Radio Splendid
por “comunista”. Del Carril intercedió ante Perón por Alfredo
Varela que inmediatamente fue liberado.
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El Arranque, Orquesta
Nació como quinteto en 1996 interpretando
un repertorio tradicional y de corte bailable. En 1997 se
suman un bandoneón y un violín componiendo la formación
definitiva de dos bandoneones, dos violines, piano, contrabajo,
guitarra y cantor. Hoy por hoy es definitivamente un referente
dentro de las orquestas de tango, y a la vez se perfila
como continuadora de la labor del glorioso Sexteto Mayor
en la difusión del género por el mundo. Tocaron junto al
trompetista Wynton Marsalis, en el Lincoln Center de Nueva
York. Sus discos "Cabulero" y "Clásicos"
fueron nominados para los Premios Gardel 2002 y 2003 respectivamente
como "Mejor Orquesta de Tango". Fuente: Epsa Music
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Falasca, Rossana

Rossana Falasca nació un 27 de Abril de
1953 en la localidad de Humboldt (provincia de Santa Fé).
Con sólo trece años debutó frente a las cámaras de televisión
(en canal 13 de Santa Fé).
En Agosto de 1969 al participar en "Grandes Valores
del Tango" , un programa de televisión que auspiciaba
un concurso de cantantes jóvenes de tango, ganó la ronda,
entonando la canción "Madreselva" , luego la sacan
del concurso como participante, para hacerla figura exclusiva
del canal por cuatro años, debutó el 1 de Septiembre de
1969. Su primer grabación fue en el año 1970 , tenía diecisiete
años.
Después de esto Rosanna Ines Falasca comenzó su gran carrera
como artista, y empezaron las giras por diferentes países.
El 20 de Febrero de 1983 Rosanna Falasca dejaba de existir,
con veintinueve años y una trayectoria excelente.
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Falcón, Ada

Famosa por sus profundos ojos verdes, la
cantante se hizo muy popular al frente de las orquestas
del maragato Francisco Canaro, con quien además de mantener
un tórrido romance, grabó unas 180 canciones. Otra de las
características peculiares de la cantante fue su misterioso
retiro del mundo artístico justo cuando se encontraba en
la cúspide de su carrera, lo que se convirtió en un enigma
nunca resuelto. Según conocidos de la cantante, el vuelco
pudo deberse a un acceso de misticismo y a la voluntad de
Falcón de retirarse a una casa religiosa.
CARRERA. Ada Falcón debutó a los cinco años frente al público,
y fue presentada como "La joyita argentina". Por
su edad, perteneció a la generación precursora del tango.
Su primera grabación la realizó el 15 de julio de 1925 junto
a la orquesta del maestro Osvaldo Fresedo, para el sello
Víctor. Hacia 1929 pasa al sello Odeón, luego del visto
bueno del pianista Enrique Delfino, quien la acompaña junto
al guitarrista Manuel Parada en 14 temas. Después comienza
a cantar en la orquesta de Canaro, donde desarrolló su carrera
más conocida.
Temas como Envidia, Yo no sé que me han
hecho tus ojos, La pulpera de Santa Lucía, Caminito y Cambalache,
fueron clásicos dentro de su repertorio.
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Fresedo, Osvaldo

Osvaldo Fresedo, bandoneonista, director
y compositor.
Nació el 5 de Mayo de 1897, en la ciudad de Buenos Aires
Sus actuaciones comenzaron en 1914 en el sencillo café Paulín
de Buenos Aires.
A los pocos años, después de ascender a locales históricos
del tango, se convirtió en la orquesta escogida en los salones
de la aristocracia porteña exigente y snob,
Fresedo era el "pibe de la paternal".
Así mismo, Fresedo supo desde siempre que el tango encarnaba
sabor orillero en el infaltable canyengue que lucieron las
interpretaciones de su orquesta. Sus grabaciones comenzaron
en 1920 (Orquesta Típica Select) y la última fue de 1980.
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Fujisawa, Ranko

Cantante. Cuenta la historia que viajó
a Buenos Aires en 1953 como una simple turista, y visitó
el Teatro Discépolo en donde se presentaba Anibal Troilo.
Este la invitó a cantar, lo que ella hizo por fonética ya
que no tenía conocimiento del idioma. De todos modos Ranko
se enamoró al instante de nuestra música. Como resultado,
Ranko volvió a Buenos Aires varias veces y siguió su carrera,
tanto en Japón como aquí.
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Gardel, Carlos
De acuerdo a la libreta de enrolamiento argentina
declara ser nativo de Tacuarembó, Uruguay y haber nacido el
11 de diciembre de 1887, algunos amigo del canto aseguraba
que privadamente reconocía ser de ochenta y tres Y en cuanto
sus padres, algunos autores dicen que habría sido hijo de
la planchadora Berta Gardés, quien emigra hacia el Rió de
la Plata cor el niño cuando éste tenía tres años.
Para otros, sería hijo del coronel uruguayo Carlos Escayola
y Manuela Bentos de Mora, quien habría vivido en un puesto
campesino entre las estancias Santa Blanca y Las Crucecitas
de la zona de Tacuarembó y habría sido una relación ocasional
del militar; a los dos años Manuela Bentos entregó al niño
al cuidado de Berta Gardés.
Lo cierto es que Berta Gardés se comporto como su verdadera
madre, toda su vida. Creció en un suburbio de la ciudad y
en el abasto le decían “El francesito" Sus primeros años
de estudio fueron en el colegio San Carlos del barrio de Balvanera.
Llegado a los 20 años, había desempeñado una variedad impresionante
de oficios que le permitieron sobrevivir y ayudar a su madre.
Le gustaba cantar y aprovechaba esa inclinación para ganar
algunos centavos, lo mismo en las esquinas de las calles como
en reuniones de poca importancia. Al principio, al cantar
en público, elige las canciones criollas, canta en cafés y
restaurantes situados en las inmediaciones del Mercado de
Abasto.
En 1912 forma su propio dúo con Francisco Martino; un año
después, la pareja se convierte en cuarteto, se suman a ella,
Saúl Salinas y el uruguayo José Razzano.
Pero este cuarteto dura poco tiempo, sólo unos meses; primero
abandona el equipo Salinas y luego Martino. En 1913 es el
dúo Gardel-Razzano, y permanecerán como tal hasta 1925, aunque
Gardel grababa todos los tangos. En septiembre de 1925 el
dúo se disuelve y casi abandonó las canciones criollas y se
hizo cantor de tangos.
Es entonces cuando comienza a viajar. En octubre de 1925 llega
a España, sus discos se consolidan, crece su popularidad,
y se afirma como cantor; luego viaja a París y en una presentación
en el teatro Femina, en un festival benéfico, canta junto
a Josephine Baker, quien era en aquellos tiempos una estrella.
Actuó tres meses en el cabaret Florida y grabó varios discos.
En cuanto al cine, ya había trabajado para Francisco Deffilipis
Novoa en dos filmes, Flor de durazno y La loba, en Buenos
Aires. Viaja a Francia y en Joinville filma Espérame en 1932
y La casa es seria en 1933.
Luego la Paramount lo une con Alfredo e Pera, y este será
el autor, a partir de ese momento, de todos los guiones y
las letras de las canciones cantadas en sus películas.
Grabó 1500 discos (912 temas). Filmó en EEUU Melodía de Arrabal,
El Tango en Broadway, El día que me quieras y Tango Bar. Fuente:
Planeta Sedna
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Garello, Raúl

Nació el 3 de enero de 1936 en: Chacabuco,
Pcia. de Buenos Aires, Argentina
Desde 1963 hasta 1975 participó en la orquesta de Aníbal Troilo
como bandoneonista y arreglador. Desde 1980 es director fundador
de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, junto
a Carlos García. Actuó en varios países del mundo, como España,
Holanda, Turquía, Francia, Italia, Alemania y Japón. Fue distinguido
con el Gran Premio SADAIC de composición. En 2000 escribió
su concierto para bandoneón y orquesta, "Tango Lungo".
En 2001 viajó a Francia y actuó en la Sala Jean Vilar del
Teatro Nacional du Chaillot. En 2002 escribió "Arlequín
porteño", fantasía para violín y orquesta en tres movimientos.
En 2003 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos
Aires y recibió el Premio a la "Trayectoria Artística"
del Fondo Nacional de las Artes. En 2004 grabó junto a Horacio
Ferrer el CD "Diálogos de Poeta y Bandoneón". También
en este año se presentó en el Festival de Génova, Italia y
dirigió la orquesta alemana "Sabor a Tango" en Berlín.
Bandoneonista, director y compositor. Nació en Chacabuco,
provincia de Buenos Aires. Estudió bandoneón en su pueblo
natal y continuó su aprendizaje de armonía, escuela coral,
composición, fuga y contrapunto con Juan Schultis. En 1954
comenzó su carrera artística en la orquesta de Roberto Firpo,
también actuó con Horacio Salgán, Horacio Quintana, Carlos
Dante y en 1963 ingresó en la orquesta de Troilo como bandoneonista
y arreglador hasta el año 1975. En 1974 formó su primera banda
con la que grabó 4 discos. De su aporte al tango tenemos entre
otros: "Margarita de agosto", "Ave del mismo
plumaje", "Muñeca de Marzo" y "Pequeña
Martina". En 1988 grabó junto a Horacio Ferrer el album
"¡Viva el tango!". La música y el estilo de Raúl
Garello se identifican plenamente con el Buenos Aires actual;
con un sonido personal, su riqueza armónica y una envolvente
belleza estética.
Su éxito tiene correspondencia con el espíritu y concepción
de sus obras, el tratamiento que proponen sus arreglos instrumentales
y su criterio en la selección del repertorio. Sin duda, la
esencia verdadera del tango está presente. Participó en 1989,
en la primera edición del Festival de Tango de Granada. Es
director de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires.
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Goyeneche, Roberto

Roberto Goyeneche nació el 29 de enero de
1926 en el barrio porteño de Saavedra, Buenos Aires, Argentina.
De muy joven le decían el "Polaco" por ser flaco,
tener el pelo largo y rubio, similar a los jóvenes de origen
polaco de la época.
Fue un cantor de tango extraordinario cuya expresividad lo
convirtió en un vocalista respetado y reconocido por el particular
modo de colocar la voz. De adolescente comenzó a frecuentar
cafés y cabarets donde se presentaban los grandes cantantes
de tango de la generación de 1940.
El Polaco fue conductor de colectivos, taxista y mecánico.
Su primer éxito fue a los 18 años en un concurso para voces
nuevas en 1944. Formado en la caudalosa corriente gardeliana,
fue creando un estilo y una forma de decir, casi de hablar
el tango, que lo han hecho inconfundible.
El Polaco inició su carrera como cantor de la orquesta de
Raúl Kaplún en 1944, a los dieciocho años y pocos años más
tarde, en 1956, se convirtió en el cantor de la orquesta de
Aníbal Troilo. El repertorio de Goyeneche fue muy extenso
y variado, los tangos bien antiguos y los más modernos desfilan
desprejuiciados en su trayectoria discográfica.
Cantó tangos clásicos con su estilo propio que, a partir de
su interpretación pasaron a ser emblemáticos de su repertorio.
Tales son los casos de "La última curda" (Edmundo
Rivero), "Naranjo en flor" (Floreal Ruiz), "Qué
solo estoy" (Raúl Berón), "Gricel" y "Garúa"
(Francisco Fiorentino), entre otros.
También fue un gran intérprete del repertorio de Carlos Gardel.
Cantó mejor que nadie los tangos "Afiches", "Maquillaje"
y "Chau no va más" de Homero Expósito y relanzó
a una dimensión increíble "Naranjo en flor".
Resulta impresionante su versión de "Malena" y conmovedor
el registro del tango "Discepolín", hitos en la
poesía de Homero Manzi.
Fue admirador y amigo entrañable de Aníbal Troilo, como cantor
de su orquesta grabó 26 temas y unos años después, ya solista,
se volvieron a asociar en dos larga duración, titulados "El
Polaco y yo" y "¿Te acordás Polaco?".
Se consagró como solista después de brillar como cantor de
orquesta y, curiosamente, el fervoroso reconocimiento y la
devoción del público llegaría a la madurez de su voz para
no abandonarlo hasta su muerte.
Murió el 27 de agosto de 1994 en Buenos Aires. Fuente:
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Graña, María
Maria nacio un 16 de Junio de 1953 y supo ocupar un lugar
dentro del tango-varón iniciándose desde muy joven, a los
12 años cuando sus padres la hicieron estudiar canto con
Elvira Aquilano, con la cual continuo diez y siete años
mas.
Se la conoció gracias a un álbum titulado “Los de siempre”,
integrado por catorce tangos inéditos, con letra y música
de los mas notables creadores. Para esto Ben Molar selecciono
cantantes desconocidos, acompañados por la orquesta dirigida
por Alberto Di Paulo.
En 1970 se presenta en Canal 7 en el programa “Canta el
pueblo” donde canto “La canción de Buenos Aires”, ganando
el primer premio; de esta forma ingresa en el circuito tanguero
profesional, debutando en 1973 en el club “Michelangelo”
con el maestro Osvaldo Pugliese, integrando su orquesta
junto a Abel Córdoba.
En 1975 viaja a Colombia y Centroamérica junto a Mario Bustos,
Argentino Ledesma y otros, actuando en las mejores salas
de Medellín, Colombia y la Plaza de Toros de Manizales;
es en este país donde la contrata Codisco, para registrar
su primer L.P.: “La gran tanguista”.
En 1977 el productor discográfico Javier Mazzea la contrato
para grabar un larga duración junto a la orquesta dirigida
por Juan Carlos Bera; durante los años 78, 79, 80 y 81 trabajo
en la televisión, presentándose en programas como: “Séptimo
piso”, “Tango y goles”, “Grandes valores de hoy y de siempre”
y “Botica de tango”.
El año 1982 fue muy intenso. En la primavera se concreta
su primera grabación para la CBS, sello Odeón, producido
por Esteban Decoral Toselli, con el titulo “Futuro”. Disco
que compartió con diez cantantes seleccionados por Pugliese
como: Patricia Lasala, Guillermo Galve, José Ángel Trelles,
Gustavo Nocetti, Hernán Salinas, Eduardo Espinosa y Jorge
Guillermo. El tango que eligió Maria fue “Y no puedo olvidarte”.
En 1983 viaja a Francia con un proyecto de gran éxito llamado
“Tango Argentino”, luciéndose en Paris en el Teatro Chatelet,
con coreografía de Juan Carlos Copes y con el acompañamiento
de el Sexteto Mayor.
Con una brillante carrera, que aun hoy continua, supo y
sabrá transmitir con su voz lo que el autor quiera decir.
Ella sabe entender el misterio del tango. Fuente: Marinha
Villalobos
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Juarez, Rubén

RUBEN JUAREZ: LA VOZ QUE ESTABA HACIENDO FALTA
Cuando se produjo su aparición en el “gran” escenario del
tango, hubo algo así como una celebración. De viejos y nuevos
devotos del género, autores de varias generaciones y distintas
expectativas, difusores, comentaristas, músicos, gente...
Fue uno de los raros casos en que un “joven y nuevo” fue
aceptado sin resistencias, casi unánimemente y reconocido
como figura de promisorio futuro. Sus condiciones de cantor
no dejaban dudas; su fuerza interpretativa, su presencia
y personalidad fueron contundentes, tanto como esa simpatía
y ese “ángel” que suelen resultar imprescindibles para “ganar”.
Lo cierto es que su nombre entró a sonar gratamente en el
ambiente del tango. Era una voz que estaba haciendo falta.
Además, y no era poco, tocaba el bandoneón, y bien. Esto
lo confería a su personalidad un rasgo singular y atrayente.
Vino la prueba del disco y la atravesó airosamente. Se jugo
con temas nuevos y demostró que se podía lucir también con
los clásicos. Logró verdaderas creaciones con tangos de
todos los tiempos. Con el merito de que eran pocos los que
se animaban a arriesgar con lo nuevo y además “pegarla”.
De movida mostró condiciones de compositor, que más tarde
revalidó con creces. Armó y creó espectáculos donde amalgamó
canciones, música y textos y - lo destacable - aportando
propuestas. Fue buscando los marcos instrumentales que él
sentía y los arreglos que mejor respaldaban su “estilo”.
Hizo cine, triunfó en el interior del país y fuera de él
y cuando se quiso dar cuenta ya se había convertido – no
sabía desde cuando – en una verdadera figura de la canción
popular y el espectáculo. Con aperturas y búsquedas, convencido
de sus propuestas. Es de este tiempo (el nuestro), y ya,
uno de los “grandes del tango”. Que esto sea parte de lo
mucho que se ganó y merece. Se llama Rubén Juárez.
Por Héctor Negro. Sitio oficial: www.rubenjuarez.net
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La Camorra, Quinteto

Cuarto compacto del quinteto compuesto por Luciano Jungman
(bandoneón), Jorge Kohan (guitarras), Sebastián Prusak (violín),
Hugo Asrín (contrabajo) y Nicolás Guerschberg (piano). Este
grupo, que ha transitado con éxito los ámbitos del jazz
y la música de cámara, presenta principalmente el repertorio
de Astor Piazzolla, algún clásico (“Pablo” de José Martínez)
y, como escribe Natalio
Gorín en la lámina del CD, “la gratísima revelación de Jungman
y Guerschberg como compositores de este siglo XXI”, quienes
aportan cada uno dos temas.
Entre ellos “Tango a destiempo”, dedicado a Rodolfo Alchourrón,
el músico y arreglador que trabajara con figuras como Eduardo
Rovira, Litto Nebbia, Dino Saluzzi y el grupo Almendra.
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Ledesma, Argentino

"Después de esto puedo morirme esta noche", había
dicho al finalizar la gran actuación que a comienzos de
los 80 realizó con la orquesta de Osvaldo Pugliese, pero
lo cierto es que Argentino Ledesma siguió cantando por varios
años y llevando el tango a lugares tan distantes como El
Cairo y Australia.
El "Negro", tal como se lo conocía en el ambiente
artístico, había nacido el 24 de junio de 1928 en Santiago
del Estero, iniciando una incipiente carrera profesional
en su ciudad natal hasta que en 1952 aterrizó en Buenos
Aires.
Ya en la ciudad capital se presentó al maestro Julio De
Caro, que le prometió trabajo al concluir el contrato que
lo unía al cantor de su orquesta.
A pesar de esta promesa, Ledesma resolvió ir al día siguiente
a la antigua Radio Belgrano, donde Guillermo Brizuela Méndez,
uno de los locutores "estrella" del momento, lo
contactó con Héctor Varela, con quien debutó el 24 de junio
de ese año en el Chantecler, reemplazando a Armando Laborde
y compartiendo escenario con Rodolfo Lezica.
"Novia provinciana" es el primer tango que grabó
el 21 de agosto de 1952 con la orquesta de Varela, agrupación
con la que permaneció hasta 1957, con un breve paso por
la formación del pianista Carlos Di Sarli, hasta que se
decidió a emprender su carrera solista.
De canto llano e impactante, renunciando a los clichés y
a los pretendidos tonos arrabaleros y manteniendo presente
en su tono el origen santiagueño, Ledesma, devoto de Carlos
Gardel, fue un suceso de popularidad y reconocimiento en
las décadas del 50 y el 60 y a lo largo de su carrera grabó
más de 500 temas.
De aquella época dorada son memorables sus versiones de
"Fumando espero", "Fueron tres años",
"Baldosas flojas" y "Silueta porteña",
que difícilmente sean superadas.
Su éxito era tan grande, que se dijo que cuando dejó la
orquesta de Varela, Miguel Caló fue hasta su casa y le dejó
un cheque firmado por 100.000 pesos para que se integrara
a su formación y que al poco tiempo su cachet solista era
tan alto como el de Juan D'Arienzo con toda su orquesta.
Además de ser figura central del tradicional "Glostora
Tango Club", de Radio El Mundo, Ledesma tuvo en Belgrano
su propio programa, auspiciado por jabón Palmolive, y era
la gran atracción de los carnavales del club San Lorenzo
de Almagro en la década de los 60, para pasar luego a la
televisión como número principal de ciclos como "Sábados
circulares" y "Grandes valores del tango",
ente otros.
Actuó también en el Teatro Cómico de la calle Corrientes
junto a Tito Lusiardo y Fidel Pintos, entre otros, y tuvo
un papel en el filme "El asalto", con Alberto
de Mendoza, Egle Martin y Tato Bores.
A mediados de los 70 abrió su propio reducto musical en
el barrio de La Boca, conocido como La Casa de Argentino
Ledesma, lugar por el que desfiló lo más granado de la canción
porteña, desde Edmundo Rivero, a Tania, Rossana Falasca,
Luis Stazzo, Osvaldo Requena y Roberto Rufino, entre muchos
otros. Fuente: Diario La Voz
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Lamarque, Libertad

Libertad Lamarque nació en Rosario, provincia de Santa
Fe, el 24 de Noviembre de 1909.
Era conocida como "la novia de América" o "la
dama del tango" y fue una de las artistas de más larga
trayectoria en América Latina, que se remonta hasta su misma
niñez, ya que antes de los 10 años, apoyada por su padre,
comenzó a actuar en los teatros de su ciudad natal, Rosario.
En 1924, se trasladó a Buenos Aires, para iniciar su carrera
profesional en el teatro. Dos años más tarde incursionaba
en el tango.
Temas como "Madreselva", Besos brujos" y
"Gaucho del sol", le facilitaron el camino al
éxito y también su incursión en la pantalla grande y ser
consideradas una de las precursoras de la imagen de Argentina
en el cine.
Durante la década de los 30 y 40, Libertad Lamarque, era
una de las estrellas más cotizadas en Argentina, por entonces
dominada por el tango y
una floreciente industria fílmica.
En 1946, por desacuerdos políticos con el gobierno de Perón
viaja a México, donde continúa su carrera de manera exitosa.
Pasado el tiempo regresó a su país, pero siguió viajando
a México, que se había convirtido en su segundo hogar. Falleció
el 12 de Diciembre de 2000.
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Leiva, Susy

Susy Leiva, nació el 3 de Agosto de 1933 en Buenos Aires.
Debutó como cancionista en la radio Belgrano. Tenía una
hermosa voz con registro de soprano.
Fue vocalista de Juan Canaro y Mariano Mores con quien realizó
giras por América.
Por aquel tiempo, Mores compone "Frente al mar",
con arreglos de Martín Darré, el que se convertirá en el
tango emblemático de Susy Leiva, su éxito más popular.
Su corta carrera fue suficiente para recordar su bella imagen,
su fuerte personalidad y su inconfundible voz.
Falleció trágicamente en un accidente automovilístico, el
4 de Octubre de 1966, cuando regresaba de Rosario.
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Maciel, Jorge

Su paso por la orquesta de Alfredo Gobbi fue su mejor momento,
aunque el repertorio elegido no fue demasiado trascendente.
Sin embargo, siempre tuvo su público que lo siguió durante
toda su extensa trayectoria.
Nació en La Boca y se inició profesionalmente en 1940 cantando
para un conjunto del barrio, después continuó con las formaciones
de Juan Carlos Caviello, de Miguel Zabala "Zabalita",
de Félix Guillán y de Roberto Caló.
En 1948 ingresa a la orquesta de Alfredo Gobbi y comienza
su etapa consagratoria. Llega al disco al año siguiente
y mete su primer gran éxito: el tango "Remembranza"
de Melfi y Battistella. Disco RCA-Victor que tiene en el
acople el tango "Independiente Club" de Agustín
Bardi.
Con Gobbi hizo 18 registros, de estos uno a dúo con Ángel
Díaz y tres con Héctor Coral. De su serie discográfica se
destacan: "La intriga", de Héctor Stamponi y Héctor
Marcó, que tiene una bella melodía y del cual no conozco
ninguna otra versión; "El pollero" música y letra
de Marcó; y su éxito más rotundo, "Canzoneta"
de Erma Suárez y Enrique Lary.
En 1954 pasa a la orquesta de Osvaldo Pugliese y tiene como
compañero a Miguel Montero.
Su primera grabación es su "caballito de batalla",
el tango "Canzoneta", esta vez para el sello Odeón.
En el otro lado del disco, Montero canta "Por una muñeca"
de Emilio Balcarce, primer violín de la orquesta, con letra
de Manuel Barros.
En agosto de 1959, la orquesta viaja a la Unión Soviética
y a China con Maciel, el cantor Carlos Guido y el glosador
Luis Mela.
Con Pugliese graba 66 temas, de los cuales tres a dúo con
Miguel Montero, dos con Carlos Guido, seis con Alfredo Belusi
y tres con Abel Córdoba. Fuente: Ricardo García Blaya
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Maderna, Osmar

Este genial compositor y director de Orquesta nació en
la ciudad de Pehuajó, el 26 de Febrero de 1918.
Sus padres Juan Maderna y Angela Maria Nigro, pusieron por
nombre Osmar al octavo hijo del matrimonio.
Su padre ,músico tocaba el acordeón, y Osmarcito fue creciendo
en ese ambiente musical.
El papá tenía un conjunto musical y tocaba en todos los
bailes que se organizaban en el pueblo.
Tiempo de vacas flacas, muchas bocas para alimentar en el
hogar de los Maderna, Osmar para colaborar entra en la radio
de Pehuajó como locutor.
Para ese entonces era un alumno aventajado del conservatorio
donde estudiaba piano, y cuando se lo permitían las autoridades
de la emisora, ejecutaba el instrumento en la radio .
Se tuvo confianza y siendo muy joven aun, ( tenía 13 años
) interesó a otros músicos amigos y formo un conjunto que
bautizó con el nombre de Vitaphone.
Sus amigos que integraban esta orquesta eran en violines
Aquiles Roggero y Arturo Cipolla. Bandoneones, José Figueras
y Francisco Logioco, Piano, Osmar Maderna, Trompeta Alberto
Luna, y batería Diego Rodríguez.
Cuando cumplió 15 años se recibió como Profesor de Piano.
Fue tal la aceptación por parte del público de este conjunto,
que Osmar se fijó como meta, desembarcar en Buenos Aires.
Cuando en 1938 contaba con 20 años, viene a Buenos Aires,
y se incorpora como pianista a la orquesta de Manuel Fernández.
Pronto ganó popularidad entre el público porteño , el talento
y la profesionalidad con que tocaba el piano, su digitación
perfecta , sus dedos que se movían en el teclado como alas
de colibrí.
Eso le valió que las autoridades de Radio Belgrano lo contrataran
para tocar tanto música clásica, o tangos.
Justamente en otro horario actuaba con su Orquesta Miguel
Caló, quien ya conocía las virtudes musicales de este joven.
Se dio que Chupita Stamponi, su pianista se alejaba del
conjunto, y Caló lo interesó para que se incorporara en
su reemplazo.
A Osmar le pareció un sueño, aceptó de buena gana y le aportó
a esta orquesta, además de sus arreglos, un sonido completamente
distinto, mas brillante por lo que el maestro quedó encantado.
Recordemos que esta agrupación orquestal contaba con músicos
muy profesionales que le valió se la considerara , con el
tiempo, La Orquesta de las Estrellas.
Sus integrantes, entre otros eran, Enrique Mario Franchini,
Armando Pontier, Domingo Federico, etc...
En 1945, Maderna se desvincula de Caló y forma con el cantor
Raúl Iriarte, otra orquesta.
Fue esta decisión, una estrella fugaz, mucho brillo de entrada
pero se fue apagando lentamente en el interés entre el público,
razón que motivó que se disolviera. Iriarte, volvió con
Caló, y Osmar fue perseverante y se dedicó de lleno a organizar
otro conjunto.
Ese mismo año , debuta en el café Marzotto y sus cantores
eran Orlando Verri y Luis Tolosa. Graba por primera vez
en Uruguay cuatro temas, Chiqué, (Instrumental), Margo,
y Solo Cerrazon, con la voz de Orlando Verri, y Viejito
Calavera con Luis Tolosa.
Una vez acreditado en las grabadoras, R.C.A. Victor lo contrata
y graba 52 temas.
Hace un pasaje fugaz por el cine. Y trabaja en la película
Al Compás de Tu Mentira, y El Idolo del Tango.
En 1947 Osmar se casa con Olga René Mazzei. (no tienen hijos)
Una de las pasiones de Maderna era volar, cursó horas de
vuelo y obtuvo su brevet de piloto civil.
Sus temas (Escala en Azul, Concierto en la Luna, Lluvia
de Estrellas, Luna de Plata, y fui Golondrina Perdida),
tienen bastante que ver con su pasión por volar donde se
sentía en plenitud cuando practicaba vuelos; que lo llevaban
cerca del cielo.
En 1951, tenía una interesante propuesta para viajar al
país del norte para actuar con su orquesta, pero lamentablemente
no pudo ser, el suceso imprevisto que a todos nos puede
acaecer, quiso que perdiera la vida.
Fue el 28 de Abril de 1951, cuando sufrió un accidente aéreo,
colisionando con otro avión del mismo porte piloteado por
un amigo, y a consecuencia de ello ambos fallecieron.
Fuente: Oscar Mármol
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Maizani, Azucena
Azucena Maizani, “La ñata gaucha”, bautizada así por Libertad
Lamarque, fue descubierta por Enrique Delfino en una reunión
de músicos y actores de sainete.
Si bien el tango hasta entonces tenía una relativa independencia,
el posterior crecimiento de radios y compañías grabadoras
fue dando a los cantantes una dimensión más profesional.
Azucena Maizani aparece en programas de radio y en 1924
ya graba su primer disco. Era la cantante número uno y nadie
lo discutía ni se enfadaban por eso, al contrario las demás
cantantes la admiraban como figura y como persona.
En 1962 deja el mundo del espectáculo con una despedida
impresionante en el teatro Astral con una gran aclamación
del público y los críticos. Azucena fallece el 15 de Enero
de 1970.
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Marino, Alberto

Vicente Alberto Marinaro ; una de las voces mas importantes
de nuestro tango , nació en la ciudad de Verona – Italia
el 16 de Abril de 1920.
Sus padres Angel Marinaro, su madre Angela Musso eran cantantes
líricos, y tuvieron seis hijos; Carmela, Dina , Flora, Vicente
Alberto, Nina, y Gino.
Su abuelo vino a Argentina como inmigrante antes del 1900,
y se radicó en la provincia de Salta, dedicándose a la explotación
de Minas de Carbón.
Con el tiempo mandó buscar a sus familiares, y en 1926,
sus padres obedeciendo el pedido de su abuelo, arribaron
a Buenos Aires.
En 1928, Don Ángel y su familia al no aclimatarse en Salta,
deciden instalarse en Buenos Aires.
Pasa su infancia en el Barrio porteño de las Cañitas, y
en 1938, se decide a estudiar canto, con el maestro Bonessi,
quien para ese entonces era profesor de los mas grandes
cantantes de tangos.
Al tiempo debuta en Radio Mitre, bajo el seudónimo de Alberto
De Mari. Había un joven de su edad que tenía pretensiones
de tener su orquesta propia, que tocaba el bandoneón, llamado
Emilio Balcarce, y lo tentó para que cantara con el.
Si bien ese fue su comienzo, la patriada duró poco, dado
que la orquesta se disolvió. Fortunato Matino un bandoneonísta
que había dejado la orquesta de Lomuto, formó su orquesta
y lo invitó al joven Marino para que se incorpore, al tiempo
pasó a cantar con otro bandoneonísta, Luis Moresco.
El bandoneonista, Emilio Orlando, dejó la orquesta de José
De Caro en 1939 para formar la suya propia e incorpora como
cantantes a dos jóvenes talentosos cantantes, dotados de
un color de voz, y un registro poco común.
Uno era Roberto Rufino y el otro Alberto Marino, el primero
con 17 años; Marino con flamantes 19 años. Debutan en el
Alvear Palace Hotel.
Eran tiempos del gran despegue que se produciría a partir
de 1940. Biagi, que se había ido de la orquesta de Juan
Darienzo en 1938 y había formado su orquesta ,que además
tenía un éxito rotundo para el año 1941, le echó el ojo
al joven Marino, y no dudó en tentarlo y Alberto le pidió
unos días para contestarle, pero íntimamente quería aceptar.
Rodríguez Lesende, Andrés Falgas, Jorge Ortiz, habían pasado
por esa orquesta, que no era poco, pero quiso el destino
que su destino fuera otro.
Anibal Troilo era para la década que comenzaba, director
de una de las orquestas líderes entre los porteños.
Pichuco con su olfato tan particular sabía que un solo cantor
no bastaba para dar respuesta a tanta demanda de parte del
público, que ansiosamente estaban ávidos de escuchar las
letras nuevas que los poetas escribían y que reflejaban
esas historias de vida contadas en tres minutos.
Sabía de las mentas del pibe Marino, y no dudó en ofrecerle
incorporarse como segundo cantor a su agrupación secundando
a uno de los iconos mas grande de la canción; Francisco
Fiorentino.
Si bien Marino reconocía en Biagi a un director exitoso,
aceptó la propuesta de Troilo, en principio por razones
económicas, la oferta de Pichuco era muy superior a la de
Biagi , y en segundo lugar porque Troilo juntamente con
Di Sarli, y Pugliese eran los reyes de la noche de Buenos
Aires, donde los cabaret eran los lugares donde noche a
noche se convertían en la Catedral del Tango.
Debemos reconocer que Fiorentino-Marino , fue un ensamble
perfecto, resultado del olfato de Pichuco que buscó con
la voz de Marino armonizar dos matices de voces diferentes
pero que se complementaban de tal manera que se reconoce
a través del tiempo como uno de los dúos mas famosos de
nuestro Tango.
Su Mejor Momento
Cuando Pichuco anunciaba paras ese entonces (año 1942) que
además de su cantor-estrella Fiorentino, incorporaría a
un segundo cantor; los tangueros no entendían nada....
No podían aceptar que hubiera otro cantor al lado del que
ellos consideraban uno de los tres mejores cantores de esos
momentos.
Fiorentino-Rufino-Morán. La expectativa que se había desatado
entre los porteños, era enorme, diarios, revistas, y radios
anuncian el inminente debut...
El 5 de Abril de 1942, en el cabaret TIBIDABO se produciría
la presentación del nuevo cantor.
Arranca el Gordo con PABLO, un tema instrumental, sigue
Fiorentino con un éxito suyo, y llegó la hora mas esperada...
La Orquesta comienza con los acordes de COPAS Y BESOS ,
y Alberto Marino con una serenidad absoluta interpreta el
primer estribillo...
Su hermosa voz, su privilegiada garganta, producen entre
los presentes una seducción inmediata, la ovación que se
escucho al concluir el tema fue estruendosa, había pasado
el examen con las mejores notas...
Recibió la aprobación de Pichuco, Fiore, y sus compañeros
músicos; Pepe Basso, Miguel Rodríguez, Eduardo Marino, Alberto
García, Marcos Troilo, David Diaz, Reynaldo Nichelle, Juan
Alzina , Pedro Sapochnik, Alfredo Citro y Kicho Diaz.
La noche de Buenos Aires tenía un pibe con Voz de Oro. pero
faltarían 3 años mas para que Alfredo Gobbi lo bautizara
en 1945 LA VOZ DE ORO DEL TANGO.
Fiorentino-Marino, pasaron a ser uno de los dúos mas destacados
de la década del 40. El timbre de la voz de Marino, fue
causa de un magnetismo especial para acrecentar la popularidad
de la Orquesta de Anibal Troilo.
Evidentemente el Gordo, había acertado una vez mas cuando
elegía. Llovían las propuestas para actuar en todos los
club de Barrios, en Radios, y en todo reducto donde el Tango
era bienvenido. Fuente: Cinthia Espinosa
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Mederos, Rodolfo

Dijo ASTOR PIAZZOLLA:
Hablar de Rodolfo Mederos es remontarse al año 1960, cuando
escuche por primera vez su octeto guardia nueva en córdoba.
Quedé tan impresionado como si hubiese escuchado a uno de
los más importantes valores del tango de vanguardia.
Bandoneonista, compositor y arreglador; es en cada rincón
de si mismo un musico con todo el significado y la magnitud
de la palabra que lo define.
Es su personlidad avasallante la que milita el tango que
nos transmite un estilo colmado de esencia y emocion popular
al mismo tiempo que le arranca a cada sonido de sus obras
un universo de raices ondas y de destacado buen gusto.
Rodolfo Mederos nace en Buenos Aires el 25 de marzo de 1940.
Con apenas veinte años ya destaca por su afán de renovación
de la música popular argentina. Bebe de la tradición para
reinterpretarla creando un lenguaje personal que se enriquecerá
con el devenir de los años. Sus estudios de bandoneón los
completará en Córdoba donde también comenzará a estudiar
biología. Su formación no pudo tener mejor escuela ya que
formó parte de las míticas orquestas de Osvaldo Pugliese
y Astor Piazzola. Lejos de dejarse maniatar por la grandeza
de estas dos figuras de la música argentina, Rodolfo Mederos
supo incorporar a su estilo lo aprendido con estos dos maestros.
Su camino posterior, por tanto, no se basa en la mímesis
sino que está lleno de originalidad, talento y riesgo.
En su triple faceta de bandoneista, arreglista y compositor,
la figura de Rodolfo Mederos ha trascendido. Como compositor
y arreglador su periodo de aprendizaje se desarrolló en
el Octeto Guardia Nueva. En 1965 retorna a Buenos Aires
donde puede darse por inaugurada su carrera profesional.
También ha extendido su creatividad al cine componiendo
la música de "Crecer de golpe" de Sergio Renan,
"Después de la tormenta" de Tristán Bauer y "Las
verdades de Saturno" de Hugo Santiago.
Ha formado un quinteto con Hernán Posetti al piano, Damián
Bolotín al violín, Sergio Rivas al contrabajo y Armando
de la Vega a la guitarra española y eléctrica. La calidad
de este quinteto quedó reflejada en el disco "Eterno
Buenos Aires" en el que se mezclan armónicamente composiciones
propias con versiones de temas clásicos donde no faltan
referentes de la música argentina como Osvaldo Pugliese
del que interpretan La yumba o Anibal Troilo del que versionan
su Romance de Barrio.
Para muchos, Mederos es el heredero directo de Astor Piazzola.
Bandoneista de auténtica excepción, se le compara por lo
tanto con la mejor tradición de músicos argentinos en los
que el respeto a una tradición no supone encorsetamiento
ni negarse a buscar nuevos senderos. No sorprende, por ello,
que Mederos formara parte en los bulliciosos años 70 de
un grupo que tuvo un sentido de ruptura con lo que se había
realizado con anterioridad.
Este grupo que se llamó Generación Cero tardó en ser comprendido,
absorbido por puristas y tradicionalistas. A la larga representaron
una bocanada de aire fresco y una muestra de la importancia
de Rodolfo Mederos como impulsor de nuevos esquemas asumiendo
como propios y necesarios los anteriores. Construir sin
olvidar lo ya existente, pero mirando hacia delante ha sido
básico en la obra que Mederos ha ido regalando.
Su discografía se abre en 1966 con un disco titulado "Buenos
Aires... al rojo!". Hasta 1976 no aparece "Fuera
de broma 8", que inaugura una etapa singularmente atractiva.
Este disco tiene su continuidad en las siguientes entregas
discográficas: "De todas maneras" (1977), "Todo
hoy" (1978), "Buenas noches, Paula" (1983),
"Verdades y mentiras" (1984) y "Reencuentros"
(1989).
En los noventa y ya con una posición de privilegio en la
escena musical de su país, se editan "Tanguazo - Mederos
Quinteto" (1993), "Carlos Gardel" (1994),
Mi Buenos Aires querido" (1995), "El día que Maradona
conoció a Gardel" (1996), "El tanguero" (1998)
y el ya referido "Eterno Buenos Aires" (1999).
En el 2000 Rodolfo Mederos ha ampliado su producción discográfica
con el disco "Tango Mederos - Brizuela" y con
edición en CD de la música de la película "Las veredas
de Saturno" compuesta originalmente a mediados de los
años 80.
Rodolfo Mederos ha colaborado también en discos de Mercedes
Sosa y Luis Alberto Spinetta. Su primer encuentro con Serrat
se remonta a 1994 pero fue en el año 2000 cuando los caminos
de Mederos y Serrat volverían a cruzarse y de un modo mucho
más directo. Serrat le confía los arreglos de los tangos
que incluye en su disco "Cansiones". De un lado
"Fangal" y de otro "El último organito".
Para ambos temas Mederos sirve una poética arquitectura
musical, llena de íntimas atmósferas que se complementan
bien con la voz conscientemente quebrada de Serrat. En su
interpretación, perfectamente sostenida por el fondo instrumental
concebido por Mederos, Serrat siguió bien el consejo del
maestro Edmundo Rivero: "El tango no hay que cantarlo,
hay que decirlo".
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Merello, Tita

Nacida el 11 de octubre de 1904 en un conventillo del barrio
porteño de San Telmo, Tita Merello -cuyo verdadero nombre
era Laura Ana- tuvo una niñez dura, que la llevó a trabajar
desde los 10 años, hasta que inició su carrera artística
en los años '20 en el teatro de revistas.
Dueña de una personalidad desbordante, directa y frontal,
Merello se había convertido, a fuerza de sufrimiento, trabajo,
talento y voluntad, en una artista muy respetada y querida
y en un símbolo de la mujer moderna, independiente y comprometida
con las circunstancias sociales que le tocaron vivir.
"Me costó trabajo aprender a vivir, pero aprendí a
vivir, a leer, a pensar por mi cuenta. Si fuera verdad que
la inteligencia se desarrolla mejor cuando encuentra resistencia,
yo tendría que ser la mujer más inteligente del mundo. Fui
resistida y resistente", dijo alguna vez la artista,
dando una idea de las asperezas de la vida que enfrentó
con tesón.
Al duro camino recorrido en los avatares de la existencia,
Merello le sumó el dolor por la relación sentimental que
mantuvo y se truncó con el famoso actor Luis Sandrini.
Desde que se terminó su vínculo con el comediante, la artista
se convirtió en un personaje abonado a la soledad que subrayó
públicamente esa ríspida condición.
Merello, quien brilló en distintas formas del espectáculo
argentino entre las décadas del '30 y el '70, pasó sus últimos
años en una habitación de la Fundación Favaloro, donde llevaba
una vida casi sin relaciones sociales.
Tita debutó en los años '20 en el teatro de revista en la
compañía de Rosita Rodrigo -que presentó en el teatro Avenida
la obra "Las vírgenes de Teresa"-, cantando una
canción que el público rechazó con una silbatina.
Luego trabajó en locales de la calle 25 de Mayo y su talento
y indicaba que era más que una mera cupletista. Al poco
tiempo protagonizó obras como "Las modernas Scherezadas"
y "Mujeres, flores y alegrías", pero su forma
de cantar seguía sin ser bien vista por muchos, entre ellos
por Carlos Gardel.
Su llegada al cine se produjo en 1933, cuando participó
en "Tango", de Luis Moglia Barth, el primer largometraje
argentino sonoro, donde interpretó, en el patio del conventillo,
el popular reclamo milonguero: "Yo quiero un hombre...".
Durante los años '50 y '60, protagonizó reconocidas realizaciones
fílmicas como "Arrabalera", de Tulio Demicheli;
"Los isleros", "Guacho" y "Mercado
de Abasto", todas de Lucas Demare; "Para vestir
santos", de Leopoldo Torre Nilsson; "La morocha"
y "Amorina", ambas de Hugo del Carril, y "Los
hipócritas", de Enrique Carreras.
Como intérprete de tango grabó su primer disco en 1929,
y luego vinieron otros en los que fue acompañada por la
orquesta de Francisco Canaro. Como autora, escribió la letra
de "Llamarada pasional", con música de Héctor
Stamponi, y "Decime Dios dónde estás", con música
de Manuel Sucher.
Directa y frontal, Tita Merello fue una de las mujeres que
supo ocupar un espacio especial en el espectáculo argentino.
A cien años de su nacimiento se recuerda a una artista respetada
y querida que fue un símbolo de la mujer moderna, independiente
y comprometida. Brilló desde 1930 en distintas formas, como
cantante y actriz y también más tarde ganó su lugar en la
tele. Nada le fue fácil y a pesar de los éxitos la soledad
fue siempre su compañera.
Falleció el 24 de diciembre de 2002.
Sitio oficial: www.tita-merello.com.ar
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Molina, Horacio

Acreditado desde hace mucho como cantante melódico, acaba
de presentar un disco tanguero que rescata los temas gardelianos
menos conocidos.
Su nuevo disco vuelve al repertorio porteño del 30 y al
acompañamiento de guitarras. ¿Qué fue del cantor asociado
a los clásicos románticos del tango del 40?Simplemente decidí
grabar lo que yo escuchaba desde que tenía cinco años: los
tangos cantados por La Bestia.Ni El Mudo, ni El Zorzal,
ni El Mago, parecen ser apodos que expresen, para Horacio
Molina, la intensidad de su devoción por Carlos Gardel.
El lo llama La Bestia, lo tiene enmarcado en las paredes
de su piso 14 de Belgrano, declara haberlo escuchado con
unción desde la edad preescolar y eligió piezas no muy trilladas
de su repertorio (Gajito de cedrón, Al pie de la Santa Cruz,
Fierro chifle) para su nuevo disco de tango, el logrado
Barrio reo.Eludió los hits gardelianos.Sin investigación
ni esfuerzo alguno: los temas que grabé los tenía incorporados
desde que tengo uso de razón, sólo estaban dormidos en mi
cerebro de niño. Pobre Colombina, por ejemplo, era mi hit
de los ocho años: lo cantaba en todas las fiestas familiares.
Con (el guitarrista) Juanjo Domínguez, que es tan fanático
de Gardel como yo, hace rato que veníamos diciendo que teníamos
que hacer un disco así. El maneja como nadie el estilo de
las guitarras gardelianas; ese modo que tienen de ir en
la cresta de la ola, lo cual te permite cantar un poco adelantado,
con un swing que no admiten las guitarras tradicionales.
Así que lo llamé a Juanjo y me dijo: Dormí.... Fuimos al
estudio y en dos días terminamos el disco. No necesité refrescar
las letras ni repetir una sola toma. Dudo que otros cantores
puedan hacerlo.Hoy conviven Luis Cardei, el musical Glorias
porteñas, Lidia Borda, la gran Nelly Omar, revalorada...
¿Existe una tendencia al rescate de la producción del 20
y el 30, y de aquel estilo de canto con guitarras?Sí, puede
ser. Yo, particularmente, debo sufrir una deformación personal
que consiste en tener a La Bestia como único amo y señor
de mi conexión con el tango. No escucho mucha variedad de
tango. Siempre escuché exclusivamente a Gardel y a Troilo
pero, eso sí, con una intensidad poco común. En cuanto a
las guitarras, creo que siempre debieron tener el mismo
peso que el bandoneón dentro del género, pero en un momento
el bandoneón pasó al frente, sacó chapa.Usted fue del bolero
al tango, ahora específicamente al tango del 30. ¿Y después?Con
este disco no estoy llegando sino volviendo al tango que
mamé. Grabarlo, en principio, fue como rendir una previa
que tenía colgada desde hacía mil años. Ahora ya cumplí
conmigo. Quizá lo presente en vivo, pero todavía tendríamos
que definirlo con Juanjo. De aquí en más, no sé, porque
soy medio anárquico.¿Cómo cree que incidió esto en su desarrollo
profesional?Siempre fui así. Cuando comencé a cantar boleros,
desconcerté a mis amigos del barrio, que me conocían cantando
tangos. Cuando empecé a cantar tango en público, confundí
a los que me consideraban un intérprete melódico. Sé bien
que ahora tengo una imagen confusa: Molina, bolerista/Molina,
cantor de tangos.Hay quienes lo consideran un cantor de
boleros que canta tangos.Cantar un tango como un bolero
implicaría frasear con una libertad que el tango no permite,
que resultaría una mentira. Cuando canto tango, mi fraseo
es de tango, y sobre eso no tengo ninguna duda. Lo demás
son prejuicios de quienes creen que vengo del bolero. Y
no es cierto. Mi vida es al revés: mi imagen es exactamente
opuesta a la realidad.Es problemático.Es confuso. A veces
creo que voy a morir sin aclararlo. Y ya me resigné. Nota:
Diario Clarín
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Montero, Miguel
Cantor. Nació el 8 de julio de 1922 en Tucumán. Gran
intérprete de la Orquesta de Osvaldo Pugliese, realizó una
excelente versión de "La Yumba", "Cucusita"
y "El bazar de los juguetes".
También incursionó como solista, presentándose en diversos
locales con un moderado éxito. Falleció en Buenos Aires
el 29 de agosto de 1975
Hubo una grabación de vital importancia para Miguel Montero:
Antiguo reloj de cobre, del cantor de barrio de Villa Urquiza
Eduardo Marvezzi, su gran amigo. La llegada de Marvezzi
con su tango fue providencial para Montero. Los integrantes
de la orquesta le habían notificado que era necesario ‘meter
un éxito’ para seguir adelante.
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Mores, Mariano

El 18 de febrero de 1922 en Buenos Aires
nació este excelente pianista, director y compositor. Su
verdadero nombre era Mariano Martínez, al casarse con su
mujer tomó el apellido de ella, transformándose en Mariano
Mores.
Comenzó estudiando piano desde su niñez y su primera presentación
fue cuando apenas tenía catorce años, la realizó en el café
Vicente de la calle Corrientes donde ejerció como pianista.
También integró el Trío Mores integrado por su esposa Mirna
y su cuñada Mirtha , para presentarse en la radio Belgrano.
Más tarde integró el conjunto criollo La cuyanita y trabajó
con Roberto Firpo.
Desde 1939 hasta 1948 permaneció en la orquesta de Francisco
Canaro como pianista solista.
Al desvincularse de esta agrupación continuó su carrera
como solista presentándose en el Teatro Alvear, esto le
permitió utilizar otros timbres nuevos para el tango que
la orquesta típica no le permitía.
Formó una orquesta de corte sinfónico, donde el arreglador
era Martín Darré, con la cual realizó numerosas giras y
alcanzó sus mayores éxitos.
Hoy en día es la orquesta que lo acompaña. También colaboró
en distintos conjuntos como los de Miguel Montero, Susy
Leiva, Nito Mores y Enrique Lucero. Aparte de músico fue
actor, participó como protagonista en las películas "Corrientes
calle de ensueño" en 1949, en 1950 junto a Mirtha Legrand
"La doctora quiere tangos" y en 1952 "La
voz de mi ciudad"; estas fueron las de mayor popularidad,
además actuó en diversas comedias musicales.
También musicalizó largometrajes como "Senderos de
fe" en 1938. Como autor de tangos compuso "El
firulete", "Bailonga", "La calesita",
"Taquito militar", "Copas, amigos y besos",
"Adiós Pampa mía", "Uno", "Tan
sólo tú", "Frente al mar", "A quién
le puede importar", "Linda", " El patio
de la morocha", "Cafetín de Buenos Aires",
"Por qué la quise tanto", "Cada vez que me
recuerdes", "Gitana", "Cuartito azul",
"Estampa de varón", "Sin palabras",
"Cristal", "Grisel", "Tu piel de
jazmín", "Tanguera", "Tu lágrima de
amor", "El estrellero", "Tan solo un
amor" y "Yo tengo un pecado nuevo".
Armó el Sexteto Rítmico Moderno, donde incorporó al piano
y al bandoneón los instrumentos guitarra eléctrica, bajo,
órgano y percusión.
Trabajó con grandes artistas del mundo del tango, como Enrique
Santos Discépolo, Enrique Cadícamo, José María Contursi
y Homero Manzi.
Con este último compuso un solo tema llamado "Una lágrima
tuya" , fue en un sanatorio cuando Homero Manzi estaba
muy enfermo y Mariano Mores lo visitó. Mores es un gran
artista, siempre excedió los límites de la orquesta típica
y es uno de los compositores más respetados, en sus composiciones
demuestra su profunda sensibilidad y sus perfectas descripciones.
Fuente: Cinthia Espinosa
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Omar, Nelly

A Nelly Omar se la llamó "la Gardel con polleras",
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